Lucas Hernández, entre sí mismo y la inevitable comparación

Lucas Hernández, Marsella, febrero de 1996, es un futbolista con algunas peculiaridades, familiares, sobre todo: es hijo del que también fuese jugador del Atlético de Madrid, Jean-François Hernández y hermano de Theo Hernández, quien protagonizase el pasado verano una larga polémica, tras aceptar una oferta del Real Madrid para ‘cambiarse de acera’.

Pese a haber nacido en Marsella, Lucas Hernández se enroló (o fue enrolado) a los 11 años en la cantera del Atlético de Madrid. Y fue creciendo y escalando por todas las categorías a la vez que era señalado como uno de los jóvenes con mas futuro en la cantera rojiblanca. Hasta que llegase al primer equipo en la temporada 2014/15.

Central como posición primitiva, pero con notables condiciones para actuar como lateral izquierdo, Lucas nunca ha tenido fácil consolidarse como titular en la primera plantilla del Atlético de Madrid: los Godín, Giménez o Savic le cierren el paso (pese a la opinión en contra de gran parte de la hinchada rojiblanca) en la posición de central mientras que Filipe Luis supone un muro casi insalvable en la posición de lateral zurdo. O suponía.

Y el matiz ‘suponía’ responde al hecho de que, desgraciadamente para el Atlético de Madrid, el físico de Filipe Luis no es eterno y el propio protagonista ha reconocido que ‘ya no está para jugar dos partidos completos por semana’. Y es aquí donde irrumpe con todo su protagonismo Lucas Hernández. Un futbolista magnifico, capaz de rendir de forma notable tanto en el eje de la defensa como en el lateral izquierdo; un jugador que, pese a su edad, no se asusta ni se amilana ante las dificultades (de hecho, uno de sus primeros partidos como titular en el Atlético fue frente al Real Madrid y no solo cumplió, sino que tuvo una actuación más que notable), un jugador que el Atlético de Madrid debería conservar, casi a cualquier precio, como uno de los pilares de la renovación de la columna vertebral que debe llevar a cabo en los próximos 2-3 años.

Pero, como todo en esta vida tiene un ‘pero’, Lucas Hernández también tiene el suyo; y no motivado por él, sino por la forma de ser de este país, en general, y del aficionado al fútbol en particular. Si el futuro a medio plazo de Lucas Hernández es la posición de central, el relevo con Godín (sobre todo) debería ser tranquilo y sin mayores tiranteces. Sin embargo, si se pretende Lucas Hernández sea el reemplazo de Filipe Luis, ‘habemus problemas’ … no por el desempeño de Lucas, por supuesto, sino porque tiene unas características como jugador (no solo como lateral) absolutamente diferentes de las de Filipe. Filipe Luis ha sido, creo hay pocas dudas de ello, el mejor lateral izquierdo que se ha visto en el Calderón (disculpen, sigo siendo un romántico) en los últimos 40 años; Filipe ha sido, en los cuatro o cinco últimos años, unos de los 2/3 mejores laterales izquierdos del mundo; es más, pocos jugadores, no mediocampistas, tienen la influencia en el juego que tiene Filipe…

Y sería un tremendo error y le haríamos un flaco favor si pretendemos encontrar en Lucas Hernández la ‘fotocopia’ de Filipe Luis. Lucas va a ser (de hecho, es ya) un gran central y tiene, además, condiciones de sobre para ser un muy buen lateral izquierdo. De ahí, a pedirle que se a Filipe Luis, media un abismo. Es misión de todos, y seria en beneficio de todos, el tratar de evitarlo.

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