Santiago Arias, Vrsalkjo … (y Sidibé)

Cambio de cromos en el Atlético para el lateral derecho: de Sime Vrsalkjo a Santiago Arias. El croata parte hacia el Inter de Milan en una operación de cesión con opción de compra (aunque uno cree que esto de las opciones de compra son ‘papel mojado’) y el colombiano llega a la capital de España desde el PSV Eindhoven donde ha jugado los últimos cinco años.

Y el Atlético sale ganando con el cambio. Y no porque Vrsalkjo no tenga condiciones, que las tiene y muchas; sino porque es un jugador que, para rendir, necesita estar absolutamente centrado en sí mismo y en el equipo… se supone que como a cualquier otro jugador, pero esto, al croata, en los dos años que lleva en el Atlético y salvo momentos muy puntuales solo le ha ocurrido…. en la selección croata!!! Y esto te penaliza en cualquier equipo pero máxime en uno dirigido por Diego pablo Simeone, en el que la implicación y tener ‘los cinco sentidos’ puestos en el terreno de juego es condición imprescindible para tener una cierta continuidad en el juego.

Decían no sabía defender, decían dejaba muchos huecos a sus espalada cuando subía a atacar; pero todo ello parece más fruto de las mencionadas faltas de concentración e implicación que de una carencia técnica y/o táctica propiamente dicha. Sobre todo, porque el Vrsalkjo de la selección croata y de la mayoría de partidos de sus dos temporadas en el Sassuolo, 2014/15 y 2015/16, es un futbolista absolutamente diferente; para los no iniciados en el futbol italiano, me remito a su Eurocopa de 2016 y a su Mundial de 2018.

Y llega Santiago Arias para sustituirle como competencia de Juanfran en el lateral derecho de Simeone: un jugador fuerte, con buena llegada al área contraria, con un notable sentido táctico y con siete años ya de experiencia en Europa (dos en el Sporting de Portugal y los cinco citados en Holanda), pese a sus escasos 26 años. Un jugador con carácter, un jugador que ya he declarado que sabe que viene a la ‘guerra’ y que eso “le gusta”.

Veremos cómo se plasman las cosas en el terreno de juego, pero parece el Atlético sale ganando con el cambio: al margen de las condiciones técnicas y tácticas, es Santiago Arias un ‘guerrero’, un jugador de esos con los que Simeone, con otros diez similares a él, armaría un equipo campeón.

ITEM MÁS: También se rumoreó, durante buena parte de este verano, que Djibril Sidibé podría ser el sustituto de Sime Vrsalkjo. Acierta el Atlético (una vez más, este verano) con la contratación del colombiano. Al margen del precio, notablemente inferior, es Santiago Arias un jugador más completo que el francés. Puede que similares en defensa, Arias es capaz de aportar más en ataque y, sobre todo, una mentalidad y un espíritu muy superiores a los del que saliese, hace ya varios años, de la cantera del Troyes.

Lemar es (mucho) más de lo que vimos en el Mundial

Es perfectamente compresible que el aficionado atlético medio, que solo ve la Liga española (cuando no solo a su equipo) y torneos tipo mundiales y Eurocopas, se encuentre preocupado, mosqueado, sorprendido y hasta cabreado porque el Atlético haya desembolsado alrededor de 60 millones de Euros (fichaje más caro de su historia, no lo perdamos de vista) en Thomas Lemar; un Thomas Lemar que no está teniendo ningún protagonismo en la selección francesa que este domingo disputará la final del mundial.

Pero, no debería este mismo aficionado medio caer en el error de que “los árboles no dejasen ver el bosque”. La actuación de Lemar en la selección debe analizarse, no en el plano individual, sino desde la perspectiva del esquema planteado por Deschamps; y lo mismo para el Atlético: debe analizarse en términos del rol que Simeone pretenda otorgarle.

Vayamos por partes. En Francia, Deschamps apuesta por un 4-3-3 sin extremos como tal en mediocampo: 4 defensas, un pivote defensivo (el omnipresente Kanté) dos interiores de ‘ida y vuelta’ (Pogba y Matuidi o Tolisso…), para aprovechar las segundas jugadas que puedan generar los de arriba y tres ‘balas’ arriba o dos ‘balas’ y un punta de referencia (Mbappé, Griezmann y Giroud o Dembelé). Téngase en cuenta que se mediocampo no es solo que no tenga jugadores ‘finos’ en la parcela central; es que el único conductor real de juego que tiene Francia (Adrien Rabiot) no está ni siquiera en la lista del seleccionado francés para el Mundial de Rusia.

¿Que Lemar podría haber sido utilizado como recambio de los tres de arriba en los últimos minutos de partido, como lo han sido Dembele, Fekir o Thauvin? Pues, sí; no seré yo quien diga lo contrario. Pero que Lemar no encaja en el esquema de partida de Deschamps, también es verdad.

Hablando de un caso que sonara bastante a los atléticos, el caso de Lemar en la selección francesa, es un poco parecido al de Arda Turan cuando llego al Barcelona, salvando las distancias: ni daba el perfil para jugar en mediocampo (no por nivel, sino por características) ni tenía el nivel para suplir, como titular, a ninguno de los tres de arriba.

¿Y en el Atlético? Pues, en el Atlético la situación será radicalmente diferente, una vez el jugador se adapte; que ya tenemos muchas experiencias de que no es fácil adaptarse al equipo de Simeone (a Griezmann, por citar el caso más claro, le costó seis meses). Si nos ceñimos al esquema que Simeone utiliza de forma habitual y como punto de partida: cuatro defensas, un doble pivote, dos medios más ofensivos – uno más tipo interior (Koke/Saúl) y uno más jugador de banda (Vitolo/Correa), Griezmann y Costa, Lemar viene a pelear por el puesto de mediocampista de banda. ¿Que es un jugador muy caro en una única posición donde ya está Vitolo (y Correa)? Cierto. ¿Que nos pasamos la segunda mitad de la campaña pasada criticando que no teníamos reemplazos, que el equipo estaba ‘fundido’, que no podían más…? También. ¿Que, con un jugador ofensivo, pero también de notable sacrificio defensivo, como es Vitolo, es perfectamente planteable jugar con doble pivote y dos jugadores de banda en mediocampo? (Más) también. ¿Que, con todo lo anterior, quien sobra en esta ecuación en Gelson Martins, salvo que sea a coste ‘cero’? (Mucho más) también.

Pero, al margen de disertaciones tácticas, es Thomas Lemar un futbolista finísimo, de excelente pie izquierdo; que, partiendo de banda izquierda tiene una fantástica capacidad para entrar en diagonal hacia el área y golear y/o asistir. En el Mónaco y debido a las lesiones, bajó bastante la pasada campaña, pero, si alguien tiene dudas, que mire sus estadísticas en la temporada 2016/17. Materia prima, hay; ¿para pagar 60 millones? Uno diría el mercado está absolutamente desorbitado y ‘esto es lo que hay’… En este caso, y sin que sirva, en absoluto de precedente, uno hubiese hecho lo mismo que Miguel Ángel Gil Marín.

NOTA del AUTOR: Publicado en http://www.lavidaenrojiblanco.com (@lavidaenrojiblan) el pasado 14 de Julio.

Lucas Hernández, entre sí mismo y la inevitable comparación

Lucas Hernández, Marsella, febrero de 1996, es un futbolista con algunas peculiaridades, familiares, sobre todo: es hijo del que también fuese jugador del Atlético de Madrid, Jean-François Hernández y hermano de Theo Hernández, quien protagonizase el pasado verano una larga polémica, tras aceptar una oferta del Real Madrid para ‘cambiarse de acera’.

Pese a haber nacido en Marsella, Lucas Hernández se enroló (o fue enrolado) a los 11 años en la cantera del Atlético de Madrid. Y fue creciendo y escalando por todas las categorías a la vez que era señalado como uno de los jóvenes con mas futuro en la cantera rojiblanca. Hasta que llegase al primer equipo en la temporada 2014/15.

Central como posición primitiva, pero con notables condiciones para actuar como lateral izquierdo, Lucas nunca ha tenido fácil consolidarse como titular en la primera plantilla del Atlético de Madrid: los Godín, Giménez o Savic le cierren el paso (pese a la opinión en contra de gran parte de la hinchada rojiblanca) en la posición de central mientras que Filipe Luis supone un muro casi insalvable en la posición de lateral zurdo. O suponía.

Y el matiz ‘suponía’ responde al hecho de que, desgraciadamente para el Atlético de Madrid, el físico de Filipe Luis no es eterno y el propio protagonista ha reconocido que ‘ya no está para jugar dos partidos completos por semana’. Y es aquí donde irrumpe con todo su protagonismo Lucas Hernández. Un futbolista magnifico, capaz de rendir de forma notable tanto en el eje de la defensa como en el lateral izquierdo; un jugador que, pese a su edad, no se asusta ni se amilana ante las dificultades (de hecho, uno de sus primeros partidos como titular en el Atlético fue frente al Real Madrid y no solo cumplió, sino que tuvo una actuación más que notable), un jugador que el Atlético de Madrid debería conservar, casi a cualquier precio, como uno de los pilares de la renovación de la columna vertebral que debe llevar a cabo en los próximos 2-3 años.

Pero, como todo en esta vida tiene un ‘pero’, Lucas Hernández también tiene el suyo; y no motivado por él, sino por la forma de ser de este país, en general, y del aficionado al fútbol en particular. Si el futuro a medio plazo de Lucas Hernández es la posición de central, el relevo con Godín (sobre todo) debería ser tranquilo y sin mayores tiranteces. Sin embargo, si se pretende Lucas Hernández sea el reemplazo de Filipe Luis, ‘habemus problemas’ … no por el desempeño de Lucas, por supuesto, sino porque tiene unas características como jugador (no solo como lateral) absolutamente diferentes de las de Filipe. Filipe Luis ha sido, creo hay pocas dudas de ello, el mejor lateral izquierdo que se ha visto en el Calderón (disculpen, sigo siendo un romántico) en los últimos 40 años; Filipe ha sido, en los cuatro o cinco últimos años, unos de los 2/3 mejores laterales izquierdos del mundo; es más, pocos jugadores, no mediocampistas, tienen la influencia en el juego que tiene Filipe…

Y sería un tremendo error y le haríamos un flaco favor si pretendemos encontrar en Lucas Hernández la ‘fotocopia’ de Filipe Luis. Lucas va a ser (de hecho, es ya) un gran central y tiene, además, condiciones de sobre para ser un muy buen lateral izquierdo. De ahí, a pedirle que se a Filipe Luis, media un abismo. Es misión de todos, y seria en beneficio de todos, el tratar de evitarlo.

Yo ya he visto esta crisis (o una parecida)

NOTA del AUTOR: Tiene gracia leer (y publicar) esto apenas dos meses despues…

4 de noviembre de 2017. El Atlético de Madrid acaba de ganar al Deportivo de la Coruña gracias a un solitario gol de Thomas Partey. Acumula seis victorias y cinco empates en Liga (demasiados empates, pero no tan malos números para haber jugado más encuentros fuera de casa que en el Metropolitano, suponiendo que esto último sea jugar en casa) pero, he aquí el verdadero problema, cero victorias, tres empates (dos de ellos, frente al modestísimo Qarabag) y una derrota que dan como resultado una clasificación casi imposible, salvo milagro, en Champions.

Se habla de crisis; de división en el vestuario; de que el “modelo Simeone” está acabado; de que su método y su discurso ya no calan igual entre los jugadores; de que jugadores clave que nos hicieron grandes (Miranda, Costa, Arda, Raúl García) se han ido y no se han encontrado buenos reemplazos; de que la base del equipo (Juanfran, Gabi, Godin, Filipe, Koke…) ya tiene, salvo el último, demasiados años; de que el equipo no tiene identidad, algo que, jugase mejor o peor, siempre tuvo con Simeone; que Griezmann y sus devaneos veraniegos hacen que su cabeza ya no este centrada aquí…

12 de diciembre de 2016, algo menos de un año atrás. El Atlético de Madrid ha perdido, en las últimas siete jornadas, ante Sevilla, Real Sociedad y Villareal a domicilio y ante el Real Madrid, en casa. Se habla de crisis; de división en el vestuario; de que el “modelo Simeone” está acabado; de que su método y su discurso ya no calan igual entre los jugadores; de que jugadores clave que nos hicieron grandes (Miranda, Costa, Arda, Raúl García) se han ido y no se han encontrado buenos reemplazos; de que la base del equipo (Juanfran, Gabi, Godin, Filipe, Koke…) ya tiene, salvo el último, demasiados años; de que el equipo no tiene identidad, algo que, jugase mejor o peor, siempre tuvo con Simeone …

La conclusión es que, salvo el “asunto Griezmann”, del cual tiempo habrá de hablar en las próximas semanas, el resto es exactamente igual. O casi. Me explicare. Siempre he defendido que el modelo o el método de entrenadores tipo Simeone, Conte, Capello o Bielsa – basados, en su mayoría, en el físico y el trabajo psicológico- no podían perdurar más allá de tres o cuatro años en un equipo… pero Simeone está demostrando, con hechos, lo contrario; cierto es que siempre he defendido que nunca se ha encontrado recambios a los Miranda, Arda o Raúl Garcia (sobre todo, el último; la prueba, aquí); y no es menos cierto que los Juanfran, Gabi, Godin o Filipe van cumpliendo años… y que no hay reemplazo (real) para ellos…

Pero no es menos cierto que el Atlético (y Simeone) siempre acaban saliendo adelante. O siempre han acabado saliendo adelante. Y llegara un momento esto se acabe, porque es ley de vida… se marcharán los Gabi, Juanfran, Godin o Filipe (en dos, tres o diez años) y se agotará el “mensaje Simeone” (en dos, tres o cincuenta años). Pero, aunque es probable la “crisis de otoño” sea cada vez más profunda, porque puede que la edad de algunos tenga algo que ver en esto y ésta no perdona, también es cierto que este equipo siempre acaba resurgiendo en invierno/primavera y, posiblemente, por dos razones:

  • Porque parece un teorema (sin demostración matemática o física) que los jugadores veteranos van mejorando su estado de forma a medida que avanza la temporada.
  • Porque allá donde Simeone (y su cuerpo técnico, especialmente, el “profe” Ortega) parecía preparar, en sus primeras temporadas al frente del Atlético, al equipo para estar “a tope” en los cuatro primeros meses de campaña y asegurar, en cierto modo, la clasificación para Champions… hoy parece pretender tenerlo a tope en Abril/Mayo, que es cuando se decide la citada Champions, máxima obsesión de Simeone. Tal vez la gran diferencia, con relación a años pasados, hayan sido los resultados en Champions: donde este año estamos pendientes de un milagro, el pasado año el Atlético había ganado, a estas alturas, sus cuatro primeros partidos, incluyendo una victoria en el Calderón frente al Bayern Munich.

Tiempo al tiempo, que decía el sabio. Para todo lo demás, el genial artículo de mi admirado Darío Leyva.