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PSG y Unai Emery, el yin y el yang

Según Wikipedia, el yin y el yang son dos conceptos del taoísmo, que son usados para representar o referirse la dualidad que esta filosofía atribuye a todo lo existente en el universo.Describe las dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración.
Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. Traducido al lenguaje actual y ‘de la calle’, dícese de aquellos objetos, personas y/o entidades complementarias.
Unai Emery, el día de su presentación como técnico del PSG (Foto: rtl.fr)
Es el Paris Saint-Germain, conocido habitualmente por sus iniciales, PSG, un club relativamente joven para lo que suele ser habitual entre los grandes en Europa: fue fundado apenas en 1970, gracias a la fusión del París FC y el Stade Saint-Germain. Pese a ello, ostenta el record de permanencia en la Ligue 1 (42 campañas, desde 1974), es el único club francés que jamás ha descendido y uno de los dos únicos, junto al Olympique de Marsella, en haber conquistado un título europeo.
Y es Unai Emery un técnico también relativamente joven para lo que es norma común en las élites europeas. Nacido en Fuenterrabía  el 3 de Noviembre de 1971, con apenas 44 años, lleva ya 11 como entrenador. Jugador principalmente de equipos de Segunda y Segunda división B, Emery ya era un entrenador en potencia durante su etapa de protagonismo en el césped. De hecho, cuenta él mismo que, con veintitantos años, cuando sus amigos salían ‘de fiesta’, él prefería en muchas ocasiones quedarse en casa a ver tal o cual partido de fútbol y que ya, mientras los veía, ‘jugaba’ a analizar qué haría él si estuviese al mando de los equipos en cuestión. “Un estudioso del fútbol”, según su propia definición. De hecho, la directiva del Lorca, su último club como jugador, le ofreció el banquillo cuando el equipo pasaba por una mala racha de resultados en 2ª B y el guipuzcoano no acaba de recuperarse de una lesión de rodilla.
Cromo en Unai Emery en su época de jugador (Foto: marca.com)
Y es el PSG un equipo que, pese a su abrumadora y continuado presencia en Ligue 1, hasta 2012, apenas había ganado dos títulos, los de 1986 y 1994. Y es que, pese a su renombre y lo que pudiera parecer por estar basado en una capital del boato de la parisina, no es el PSG un club de gran tradición (al menos, no de la del Saint-Ettiene o el Olympique de Marsella, verdaderos ‘históricos’ franceses), seguramente, motivado por el hecho de que apenas tenga 46 años de historia. Pero, en 2011, como ha venido pasando en los últimos años en varios clubes europeos, aparecieron los petrodólares, en este caso del grupo Qatar Investment Authority, para colocar al PSG en primera línea en lo que se refiere al panorama futbolístico europeo. Entrenadores del nivel de Carlo Ancelotti o Laurent Blanc y jugadores de la categoría de Verratti, Thiago Silva, David Luiz, Javier Pastore, Ángel di María, Ezequiel Lavezzi, Zlatan Ibrahimovic… han militado o militan en el club parisino. El resultado: un dominio hegemónico, abrumador, casi insultante en Francia, con los últimos cuatro títulos ligueros logrados de forma consecutiva, el último de ellos, con una ventaja sobre el segundo clasificado, el Olympique de Lyon, de ¡¡¡31 puntos!!!
Y es Unai Emery un técnico cuya carrera ha ido siguiendo una pauta absolutamente ascendente, sin apenas tropiezos. Cogió al Lorca en Segunda B en Enero de 2005 en medio de la ya citada crisis deportiva y, en apenas pocos meses, cambió radicalmente la imagen del equipo hasta el punto de lograr el ascenso a la 2ª División A. Y, no contento con eso, en la siguiente temporada, pondría a Lorca en el mapa futbolístico español , llegando a la última jornada con opciones de ascender a Primera división.
Sus grandes campañas en el equipo murciano le valen su fichaje por el Almería al que ascendió a Primera en su primera campaña y con el clasificó octavo en la máxima categoría del fútbol español. Y nuevamente revalorizado, dio el salto clave en su carrera: el fichaje por el Valencia en el verano de 2008. Notable papel también a orillas del Turia, aunque, como suele ser habitual en aquellas tierras, fue muy poco reconocido por la afición y fue despedido de forma muy fría al final de su cuarta temporada: tres clasificaciones para Champions y un equipo muy sólido y reconocible, pese a las sucesivas ventas de jugadores de la talla de David Villa, David Silva o Juan Mata, fueron su legado en Valencia.
Unai Emery, ganador de las tres últimas UEFA Europa League con el Sevilla (Foto: malaysiamarketing.my)
Y, tras una fallida experiencia en Rusia, donde duró apenas unos meses al frente del Spartak de Moscú, Emery volvería a la Liga española, de la mano del Sevilla, en Enero de 2013. Tres años y medio en el Sánchez Pizjuán donde pese a la venta, también, de jugadores importantes (Jesús Navas o Álvaro Negredo) y algunos comienzos de Liga irregulares, ha dejado el record de puntos del club en una campaña en Primera (los 76 de la 2014/15) y tres Europa league consecutivas, de 2014 a 2016. Las dos últimas, dado el cambio de normativa de la UEFA, permitieron al Sevilla disputar la Champions 2015/16 y le permitirán disputar la 2016/17.
Y aquí es donde parecen encajar perfectamente Emery y el PSG: un club que, una vez convertido su campeonato nacional en un paseo, busca desesperadamente alzarse con el máximo título continental, la Champions. Y un entrenador que desde el principio de su carrera apuntó maneras de gran estratega y que, una vez corregidos ciertos ‘pecadillos de juventud’ (más en las salas de prensa y en declaraciones públicas que en sus planteamientos y tácticas), se ha consolidado como uno de los grandes entrenadores a nivel europeo. Las tres Europa League ganadas de forma consecutiva con el Sevilla han sido prueba fehaciente de su trabajo y de su capacidad para competir al máximo nivel en Europa. Y Nasser Al-Khelaifi, vistos los sucesivos ‘fracasos’ de su equipo en la máxima competición continental, no ha dudado ni un momento en hacerse con los servicios del preparador que parece tener la pócima para competir en Europa.
¿Serán Unai Emery y el PSG el yin y el yang?

 

La experiencia de los últimos clubes europeos adquiridos por magnates muestra que la historia es muy terca y que no es suficiente tener los mejores jugadores del continente para alzarse con la Champions: Roman Abramovich, en el Chelsea, tardó 12 años (los que van de 2003 a 2012) en alzarse con ella y los dueños del City (con origen en los Emiratos Árabes Unidos) llevan intentándolo desde 2008 y apenas han alcanzado unas semifinales. Y es que, además de tener buenos jugadores, para triunfar en la Champions hacen falta otra serie de cosas que no se logran en un día: mentalidad, experiencia, ‘saber jugar’ esta competición… Obviamente, tampoco lograrán esto con Emery de la noche a la mañana, pero habrán dado un gran paso en esa dirección.
NOTA del AUTOR: Escrito para @francia_VAVEL

Un Banega en plena madurez llega al Inter

Dos han sido los inconvenientes principales que ha tenido que salvar Ever Banega para convertirse en un futbolista de primer nivel: su carácter díscolo y poco centrado, durante demasiados en cuestiones ajenas al fútbol, que le hizo ser más veces noticia por acotecimentos fuera del terreno de juego que dentro , y una cierta indefinición en su posición natural: decían en Argentina, país tan dado a asemejar dorsales con posiciones, que no tenía capacidad defensiva y sentido táctico para ser un ‘5’ ni suficiente creatividad para ser un ‘10’. Y no andaban muy desencaminados.
Banega, luchando por un balón con la camiseta del Sevilla (Foto: 90min.com)
Tras algunos años convulsos en el Valencia, cesión incluida al Atlético de Madrid, donde no terminó, salvo momentos muy puntuales, de plasmar en el césped el talento que, indiscutiblemente, atesora, Banega ficharía por el Sevilla en el verano de 2014. Y allí, de la mano de Unai Emery, su gran valedor y, tal vez, ayudado por su madurez como persona, ha ido madurando de forma exponencial como futbolista.
Con Emery coincidió en el Valencia entre 2009 y 2012, hasta la salida del preparador vasco del club che, pero éste no dudó en incorporarlo a las filas del Sevilla en cuanto vio la oportunidad. Y allí, a orillas del Nervión, es donde ha explotado definitivamente: partiendo de una posición por detrás del delantero en el 4-2-3-1 tan habitual en Emery, Banega se ha transformado casi en lo que los ingleses llaman jugador box-to-box,capaz de recoger el balón en su propio área y llegar a posiciones avanzadas en la contraria. Además, ha ido desarrollando un entendimiento brutal del juego, sabiendo perfectamente qué hacer con la pelota en cada situación y convirtiéndose, así, en el refugio de sus compañeros cuando las cosas se ponían difíciles y no sabían qué hacer con la pelota.
Y esta adquirida madurez y su peso específico dentro del Sevilla tri-campeón de la UEFA Europa League (las dos últimas, con Banega al mando) son las que han llamado la atención del Inter de Milán quien, tras semanas de insistentes rumores y confirmaciones oficiosas, confirmo de forma oficial su fichaje el pasado día 6 de Julio.
Un fichaje que, con Roberto Mancini como entrenador interista, sorprende pero no tanto. Sorprende porque no es Mancini muy amigo de hacer jugar a sus equipos con la clásica figura del ‘enganche’. Los ejemplos serían innumerables si analizamos su carrera como técnico pero baste, como muestra, un botón: al único jugador de esas características que tenía en la plantilla, el brasileño Hernanes, lo dejó ir a la Juventus. Pero sorprende “no tanto” por el tipo de jugador en que Banega se ha convertido: un jugador que no rehúye el esfuerzo físico y la implicación defensiva y que no es, específicamente, lo que llaman en Italia un ‘trecuartista’ y que es el tipo de jugador del que huye Mancini; un jugador que, aunque muy bien dotado técnicamente y con grandes condiciones de pasador, no suele cubrir mucho campo ni destacar por su esfuerzo físico.
Ever Banega, celebrando un gol logrado con el Sevilla (Foto: mundodeportivo.com)

El jugador en que se ha convertido hoy Ever Banega puede ser muy útil para Mancini y su Inter: un jugador que cubre mucho campo, colabora en tareas defensivas en medio campo pero que, a la vez, tiene la suficiente calidad para crear juego, virtud ésta que fue una de las grandes lagunas del Inter el pasado año y que, tras un comienzo de temporada notable, le fue descabalgando poco a poco de la lucha por el Scudetto. Si se adapta bien (o si Mancini logra que encaje bien),un Banega en el mejor momento de su carrera puede ser esa ‘pieza faltante’ que le de al Inter el salto de calidad que necesita para, al menos, disputar el título, cosa a la que lleva demasiados años sin siquiera acercarse.

NOTA del AUTOR: Artículo escrito para @calcio_VAVEL